Pues a mayor sobrepeso, mayor presión intraabdominal y más acumulo graso en zonas con dificultad de circulación veno-linfática. Para ello, una dieta equilibrada y ejercicio periódico es lo básico. Los ejercicios mejores para las piernas son los aeróbicos como la natación, el pedaleo y el caminar o correr por terreno uniforme y no duro o subir escaleras. Andar sobre la extremidad de los talones y ponerse de puntillas también ayudan a movilizar la musculatura impulsora de la sangre de las piernas, y cuando se está sentado, separar y juntar las puntas de los pies, y balancear sucesivamente las puntas de los pies y los talones. Es conveniente evitar el uso de pesas que obliguen a hacer esfuerzos con la prensa abdominal, pues aumenta la presión venosa en la parte inferior del cuerpo.