Como azúcares refinados y grasas, aumentando el consumo de proteínas y frutas y verduras. El alcohol y los picantes y especias no son recomendables por su potencial dilatador de las venas. Es aconsejable asimismo seguir una dieta baja en sodio, por tanto, la primera medida a adoptar es reducir la sal en las comidas. Y también, la de los alimentos que la contienen en mayor proporción: embutidos, conservas, quesos, ahumados. Es muy importante beber agua: cuanta más agua bebamos, más fácilmente podremos expulsar los líquidos sobrantes. La cantidad mínima recomendada es de dos litros al día y preferiblemente, fuera de las comidas. Esto no debe sustituirse por bebidas gaseosas o azucaradas que aumentan la posibilidad de acumular grasa.